PSICOLOGIA EDUCATIVA
EDFU 3012 RAMIREZ
UNIDAD I
INTRODUCCION:
QUE ES LA PSICOLOGIA
La Psicología es el estudio científico de la conducta humana. Proviene la palabra psicología de la unión de dos vocablos. El primero "psico" de la palabra griega "psyché" que significa alma. El alma era concebida como el principio o el hálito de vida en el ambito de la filosofía clásica griega, mientras que el segundo concepto "logia" proviene también del griego antiguo λογία que significa estudio. La psicología es por ende el estudio del alma humana.
(Ver http://redalyc.uaemex.mx/pdf/802/80280107.pdf para un desarrollo amplio de la psicología)
Para la psicología del siglo veinte el concepto alma ha sido traducido por la palabra conducta. No obstante este vocablo no recoge todo lo que puede significar la psicología. Arana, J., Meilán, J. y Perez, E. , 2006, presentan una visión más amplia de la disciplina
Por eso no todos coincidimos con la idea conductista para definir este concepto tan amplio como lo es el de la psicología. Hay paradigmas de la piscología que difieren de esta visión si se entiende por conducta solo aquello que es observable y por tanto medible directamente por un instrumento humano. Para poner un ejemplo. Como un instrumento humano no puede observar o medir lo que ocurre en mi mente, este proceso no es por tanto conducta humana.
Y aun más abstracto. Como no hay instrumento humano que pueda examinar el ego de una persona, la existencia del ego no es objeto de estudio de la psicología. En todo caso será un concepto válido para la filosofía. Sabemos que los psicólogos conductistas limitan todo el ámbito de la psicología a aquellos eventos del ser humano que son medible. Estos pueden ser entre otros tantos, la conducta de manejar un vehículo, ponerse un cinturón de seguridad, levantar la mano, hablar, correr y en términos generales llevar a cabo actividades que la ciencias experimentales y forenses utilizan para arribar a unas conclusiones o inferencias sobre la conducta humana sea esta conducta general o particular de un caso concreto.
Un psicólogo conductista no puede afirmar que Juan o Pedro cometió este o aquel crimen porque tiene un ego débil y un thánatos fuerte o porque sus procesos cognoscitivos le han hecho pensar que su víctima era su enemigo. Puede sin embargo decir que fulano cometió el crimen porque el cuchillo ensangrentado que aparece con el ADN de la víctima en la escena del crimen tiene tejido o ADN que le pertenece a ese fulano, es decir el victimario. Puede también un psicólogo decir que la tasa de crímenes en la isla de Puerto Rico es alta porque se ha observado y registrado que el 90 por ciento de las asesinatos está ligado estadísticamente el consumo de drogas. No puede decir que los puertorriqueños somos en términos generales unos individuo con el ego débil.
La psicología moderna se ha dedicado a recoger hechos sobre la conducta y la experiencia, y a organizarlos sistemáticamente, elaborando teorías para su comprensión. Estas teorías ayudan a conocer y explicar el comportamiento de los seres humanos y en alguna ocasión incluso a predecir sus acciones futuras, pudiendo intervenir sobre ellas.
Históricamente, la psicología se ha dividido en varias áreas de estudio. No obstante, estas áreas están interrelacionadas y frecuentemente se solapan unas a otras. La psicología fisiológica, por ejemplo, estudia el funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso, mientras que la psicología experimental aplica técnicas de laboratorio para estudiar, por ejemplo, la percepción o la memoria.
Las áreas de la psicología pueden también describirse en términos de áreas de aplicación. Los psicólogos sociales, por ejemplo, están interesados en las influencias del entorno social sobre el individuo y el modo en que éstos actúan en grupo. Los psicólogos industriales estudian el entorno laboral de los trabajadores y los psicólogos de la educación estudian el comportamiento de los individuos y grupos sociales en los ambientes educativos. La psicología clínica, por último, intenta ayudar a quienes tienen problemas en su vida diaria o sufren algún trastorno mental.
Cultura, educación y aprendizaje
Qué es Cultura
Tradicionalmente, atribuimos la codiciada categoría de “persona culta” a las que, además de haber cursado una carrera superior, son muy leídas. O a quienes están al día de lo que ocurre entre nosotros y en el resto del mundo. O a las que se desenvuelven con cierta soltura en la historia, la ciencia, la filosofía, la economía o la literatura y las demás manifestaciones artísticas. No es fácil, por tanto, ser una persona culta. Pero, ¿no hay otras acepciones para este término de cultura?
Maslow, científico de la psicología y experto en la investigación de las conductas humanas, describió y catalogó hace ya varias décadas las necesidades de las personas y las clasificó en “básicas” y de “crecimiento”. Dentro de las necesidades básicas (las que hemos de satisfacer para poder aspirar a un mínimo desarrollo como seres humanos y a un cierto equilibrio personal), situaba la de ser personas cultas. Pero no especificaba qué nivel de cultura es el que consideraba básico. De ningún modo instaba a las personas a coleccionar títulos universitarios o (en los países pobres) a imitar los patrones culturales de los países económicamente privilegiados. En términos abstractos, puede decirse que el desarrollo cultural de las personas se concreta en la adaptación inteligente al medio en que viven, para poder así interpretarlo y transformarlo según sus necesidades y deseos. Pero este es un proceso que no puede producirse individualmente: se requiere la comunicación entre los individuos y los grupos, que comparten saberes, actitudes, experiencia, emociones, ....
Para participar en este proceso, dinámico por naturaleza, cada persona ha de saber comunicarse, y poseer los códigos necesarios para interpretar el pensamiento, las vivencias y los “descubrimientos” de los demás. Por eso, hemos de aprender y perfeccionar continuamente esos lenguajes, mediante la lectura, la conversación, la interpretación de las bellas artes, de las imágenes audiovisuales, de Internet ....
La experiencia, madre de la cultura
El acceso a la cultura es un proceso personal, de transformación interior. Nuestra cultura individual inicial nos la proporciona la propia vida, las experiencias que hemos ido acumulando. Nos dice Felix Larocca en Funiberg.org, "Sin duda, hay mucho de cierto en el rotundo aserto popular de que “la mejor universidad es la propia vida”. Pero sabemos que no es suficiente. Si bien la vida nos permite acumular experiencias y conocimientos insustituibles, nuestro objetivo de una existencia equilibrada y plena nos exige acercarnos a vidas ajenas y distintas a la nuestra, a otros contextos culturales, económicos y geográficos. No estamos solos, la vida es una aventura apasionante que compartimos miles de millones de personas en todo el mundo. Y para comprender lo que ocurre a nuestro alrededor, necesitamos acceder a lo que piensan, sienten y hacen los demás, y no sólo quienes nos rodean en nuestro entorno más inmediato. Interpretar el mundo sólo a través de lo que nos ocurre a nosotros nos conduce a una percepción pobre e incompleta.
Hay, por ejemplo, quien piensa (por sus negativas experiencias personales) que el ser humano es competitivo, egoísta y malo por naturaleza, o que tras la amistad sólo hay interés y que, por tanto, la principal actitud a adoptar es la desconfianza y mantenernos siempre a la defensiva. Esta mentalidad, de miras tan estrechas como equivocadas, deforma la interpretación de la realidad y repercute negativamente en las relaciones con las personas que nos rodean, y en nuestra propio bienestar emocional. El amor, la amistad, la solidaridad, la ilusión por aprender y descubrir cosas nuevas, son resortes humanos esenciales en los que merece la pena creer. Cuando extraemos lo positivo de nuestras vivencias, cuando nos interesamos por cómo disfrutan o padecen los demás, nos situamos ante el mundo de una forma más abierta y receptiva, que nos permitirá sacar más rendimiento a nuestra vida. Y comprender mejor cuáles son las circunstancias que la condicionan.
El concepto cultura, entendido en su sentido más abierto, podemos dividirlo en varias áreas. Cultura emocional-psicológica: mantener un cierto equilibrio personal, una actitud constructiva, un manejo positivo de nuestra agresividad, saber afrontar las situaciones difíciles, una disposición a asumir ciertos riesgos que puedan conducirnos a vivir más intensamente. Cultura intelectual y artística: el gusto por el conocimiento de lo que acontece en nuestro país y en el mundo, y los motivos de que así ocurra: estar informados, mediante radio, TV, prensa, libros, conferencias, jornadas culturales,... de lo más relevante. También podemos incorporar la lectura, los espectáculos (cine, teatro, música, danza, ...), los museos y exposiciones artísticas a nuestros hábitos sociales. Y hacer ejercicios de memoria, para conservarla ágil. O practicar juegos intelectuales, como el ajedrez, el trivial y otros. Cultura física: mantener el cuerpo sano mediante hábitos alimenticios saludables y coherentes con nuestra edad y características personales. Realizar ejercicio físico, que nos haga sentirnos flexibles y en forma. Practicar la relajación y descansar lo suficiente. Mimar nuestro cuerpo, teniendo presente que es nuestro continente, que somos personas a través de él. "
Qué es educación
La palabra educación proviene del latín "educare". La persona educada ha sido conducida, guiada, desde dentro y desde fuera, desde su propia conciencia, afectada esta por su entorno hasta una cierta culminación personal y hamanizadora. La psicología y los educadores refinan aún más este concepto (educación) a partir de sus diversos paradigmas. Para algunos el individuo educado es la persona virtuosa. La virtud será el distintivo de la educación si hacemos un recorrido a la historia de la educación cristiana y occidental desde la edad media hasta el siglo pasado.
Para los psicólogos conductistas, la educación no es un proceso de concienciación distinto del que recibe un animal domestico dirigido por un buen domador. Para estos la educación es una moldeamiento mecanizado que impone la misma necesidad de supervivencia de una comunidad.
Para los congnoscitivistas la educación es un descubrimiento proactivo que hace cada individuo de la especie humana de su propio conocimiento inherente y genéticamente estructurada en la medida que se verifica en cada individuo. Los constructivistas dan un paso de avance al entender que el individuo educado se logra gracias a la historia ancestral y su conciencia personal de esa historia.
No obstante existe un cierto acuerdo entre los psicólogos de que la educación es el producto de una diversidad de aprendizajes que convergen en un mismo individuo y de alguna manera forman un todo armonioso. La educación, podemos añadir, por ende produce un efecto de individualización ya que convierte al individuo en un ser único e inconfundible.
Si la persona bien se confunde con una comunidad y por tanto se acultura como puertorriqueño o "americano" o alemán en la medida que adquiere la cultura de su entorno y hace conciencia propia de esa identidad cultural, también se separa y se distingue de sus conciudadanos mediante sus actos educativos. Para que el individuo se convierta en un ser educado debe por tanto sumergirse concientemente en la realidad de sus multiples aprendizajes y de ellos hacer surgir o emanar su propia identidad personal.
Qué es aprendizaje
Para los psicólogos existe un cierto acuerdo también de que el aprendizaje es un cambio permanente de conducta, causado este cambio por la experiencia humana, en la medida que esa experiencia hace eco en el individuo. Se puede aprender mediante la observación de la conducta de otro, pero la mayoría de los psicólogos advierten que el aprendizaje habrá de adquirir carácter de permanencia cuando esa experiencia es manifiesta y personalizada de una u otra manera.
Andres Mauricio Santacoloma define el aprendizaje como "cambios relativamente duraderos en los mecanismos básicos de la conducta, que comprende estímulos y/o respuestas específicas y que se da como resultado por estímulos y/o respuestas previas similares. Es ontogenético, adaptativo y se potencializa en el tiempo."
Como conjugar cultura, educación y aprendizaje
La cultura es el producto culminante o ápice de todo el devenir histórico de nuestra especie. El individuo adquiere carácter pleno de su conciencia humana cuando se integra a la cultura de su entorno. No obstante su participación en la historia debe contarse si su cultura es plena. Mayor será su identidad cultural cuanto mayor sea su presencia activa en ella como hacedor de cambios y planificador de rumbos culturales.
Si bien la cultura lo entreteje, lo hace uno entre pares, la educación lo individualiza, lo convierte en un crítico y reconstructor de su ambiente.
El aprendizaje se distingue de la cultura y la educación porque este constituye la unidad mínima de todo ese montaje humano que llamamos la comunidad humana, es decir, la etnicidad cultural. La persona educada, la persona culta no puede alcanzar su tope humano si no ha realizando cientos de aprendizajes. Si el tope de la píramide que describe el desarrollo humano es la existencia cultural, la enculturación del individuo, la base de la pirámide es la multiplicidad de aprendizajes que sostiene su presencia cultural. El enlace entre el tope cultural y la base de aprendizajes es la educación. La persona culta ha tenido que hacer cientos de aprendizajes. Estos se armonizan para crear a la persona educada. Esta persona educada a su vez logra su cima cuando se inserta en la historia de su comunidad y se hace culta.
La psicología y el salón de clase
Si bien el primer acometido del psicólogo es la observación de la conducta, lo será también el del maestro en el salón de clase. Los programas Head Start en Puerto Rico es un buen ejemplo de este interés de la docencia por la observación. El manual de normas y procedimientos del programa Head Start advierte que la observación directa del niño y la anotación de dicha observación es una de las actividades iniciales del maestro. El propósito es recabar información conductual amplia y a su vez concreta del niño. Esto permitirá planificar actividades que respondan a su necesidad individual.
LA ESCUELA Y LA OBSERVACION DE LA CONDUCTA
Observar la actividad humana en el niño requiere hacer ajustes especiales a la observación a los fines de evitar la subjetividad. Existe la tendencia a interpretar la conducta infantil a base de las formas adultas de pensar y sentir. Si un niño muestra, por ejemplo, seriedad y dependencia, un adulto podrá tomarlo por tímido. La timidez asi como también la ira, la bondad, etc. son valores y rasgos de conducta característicos del adulto. Al niño, por no haberse formado aún plenamente, no podrá aplicársele justamente una descripción de conducta que tiene visos de cierta permanencia. Su conducta es variable e inestable. Nuestros esquemas mentales y definiciones teóricas de términos pueden ser equívocos o diferir de otros. La objetividad e inparcialidad en el juicio puede verse debilitada. Veamos un ejemplo que frecuentemente aparece en el sistema escolar.
Ejemplo de la observación prejuciada e imparcial
Se le preguntó a los dos maestros de Juan, qué pensaban del niño. La maestra Vega indicó que Juan era un niño obediente. Por otra parte, el maestro Cruz adelantó que Juan era un niño muy tímido. Ambos intentaron definir o describir al niño. Al fin y al cabo lo que hicieron fue interpretar la conducta de Juan a partir de algún criterio. El hecho es que ambos observaron una misma conducta y llegaron a conclusiones distintas. ¿Por qué? ¿Qué sucedió?
Para conocer lo ocurrido debemos preguntarle a ambos maestros por qué llegaron a esas conclusiones respecto de Juan. Qué regla les sirvió de base. La maestra Vega señaló que Juan era un niño obediente en el sentido de ser sumiso y obedecer siempre que se le ordenaba una acción. Juan es obediente, nos señala inmediatamente, “porque hace siempre lo agradable y deseable” .
Ahora, si le hacemos la misma pregunta al maestro Cruz, recibimos una respuesta diversa. Nos señala que Juan era una niño muy tímido para aprender, porque dependía continuamente del maestro para actuar. Juan es tímido, nos señala maestro Cruz, porque “no puede trabajar sólo” .Ambos maestros, Vega y Cruz, interpretaban una misma conducta de forma diferente porque entendían la conducta del niño a partir de unos criterios distintos.
Para maestra Vega quizá el atributo de mayor lucidez en la conducta del niño es su obediencia, a decir, la bondad del comportamiento o quizá, lo agradable del comportamiento para ella. En otros términos quizá se trate, en esencia, de un asunto de índole personal: que no la moleste en el salón de clase: que calla y obedece. Para el maestro Cruz, lo más relevante es que sea independiente. Es decir, que sea hábil para funcionar sólo, sin ayuda continua de un adulto.
Le pedimos a ambos maestros que dijeran lo que observaron del niño, a decir, que hicieran una descripción conductual del niño; En otras palabras, que dijeran precisamente aquello que les hizo arribar a las conclusiones de “Juan es un niño obediente” y de Juan es un niño tímido. En su respuesta, ambos coincidieron en una misma descripción conductual del niño. “Cuantas veces se le pedía al niño que ejecutara una acción, respondía al pedido.” Además, actuaba sólo cuando se le ordenaba. (De otra manera se quedaba sentado en el escritorio y no realizaba labor alguna.)
Veamos primeramente por qué no parece ser un asunto relacionado con la “virtud” de la obediencia. Esta es una condición que requiere de una disciplina, de un aprendizaje en el hogar y en la escuela. Y en adición, la obediencia no es por sí sóla inhibidora de otras conductas compatibles. Se puede ser obediente e independiente. Juan podía ser obediente y al mismo tiempo realizar conductas en donde no debía esperar órdenes de la maestra.
La maestra Vega quizá se desvió en su juicio por dos razones:
1. No examinó la conducta de Juan en términos de aquellos estímulos previos que forjaron su conducta.
2. No definió el concepto obediencia en los mismos términos que se conoce el concepto en su acepción más culta o psicológica (lo que podemos llamar la definición teórica): la obediencia es una disciplina aprendida que consiste generalmente en la adhesión habitual y voluntaria del sujeto a unas normas indicadas.
Con respecto del primer punto, el asunto es que no sabemos qué estímulos previos ha recibido Juan en su casa y fuera de su casa para pensar que se trata de algo habitual de su conducta. Posiblemente su conducta se deba al castigo recibido con frecuencia en su casa. Los golpes recibidos, hicieron de él un niño rígido y temeroso. Si éste fuera el caso, no se podía decir, sin más, que el niño era obediente. Será mejor usar el término timidez o temeridad. Su obediencia no se debe a un esfuerzo voluntario, sino más bien obligado.
Pero de todas maneras, se trata de una interpretación basada en información incompleta. Es probable que sea necesario hacer variadas observaciones de la conducta de Juan. Deberá verse su ejecución en distintos contextos. En el patio mientras juega con otro niños de su edad; en su casa, en su vecindario. Después de observar la conducta de Juan en su casa, vecindario y escuela podría pensarase de otra manera.
Volvamos a la conclusión del maestro Cruz de “Juan es tímido”. En este caso, se observan ciertas dificultades de la misma naturaleza que las señaladas en la maestra
Vega:
1. No se examinó la conducta de Juan en términos de aquellos estímulos previos que forjaron su conducta en los diversos ambientes de la vida del niño. Una vez se hayan observado estas conductas podría resultar que Juan parece ser tímido sólamente en el salón de clase. Fuera del salón no observa esa conducta. Es más bien asertivo y hasta agresivo; independiente en la manera de obrar, libre cuando ha de expresarse. Cuál sería la conclusión del maestro entonces. ¿Se trata de timidez? Varias observaciones consecutivas podrían demostrar que la maestra de primer grado de Juan (Cruz y Vega eran maestros de segundo grado) había sido muy estricta. Lo amenazaba con darle una paliza, cuando llevaba a cabo alguna conducta independiente. Juan aprendió que en el salón de clase no debía hacer nada más que lo que le ordenaban. Su temor a una tunda también había generado en él una cierta inhibición general que lo privaba de todo intento de superación intelectual.
2. No se definió el concepto timidez en los mismos términos que se conoce el concepto, en su sentido propio o psicológico. La timidez se concibe como una inhibición conductual generalizada (en forma de rasgo) y acompañada de cierta ansiedad.
En conclusión, ambos maestros bien pueden estar equivocados. Juan puede ser un niño asertivo, intelectualmente hábil para el aprendizaje, pero inhibido por el temor al castigo de sus maestros. Quizá pueda decirse que Juan es tímido y obediente pero únicamente en el salón de clase. En términos más amplios y representativos de toda una gama de contextos en ambientes extracurriculares, el niño exhibe rasgos característicos de asertividad e independencia.
Podemos concluir que en la medida que permitamos que nuestros prejuicios o preferencias prevalezcan durante la actividad observacional del niño, el proceso evaluativo del niño puede perder su objetividad. Este desconcierto hará que toda intervención del maestro para con el niño sea fácilmente desacertada.
SUGERENCIAS PARA EL REGISTRO DE CONDUCTAS
Un maestro que recién se inicia en la enseñanza, muy especialmente en el nivel preescolar y elemental, deberá observar cuidadosamente la conducta de sus estudiantes y los estímulos antecedentes y consecuentes que enmarcan y acondicionan la actividad del estudiante. De estas observaciones se conocerá el estilo de aprendizaje que caracteriza al estudiante y las maneras de modificar positivamente su conducta. Si el maestro entiende que la enseñanza es, al fin y al cabo, una tarea individual e individualizada, entre el maestro y el estudiante, que deberá generar cambios estables y hasta permanentes en sus estudiantes se le hará imperativo adquirir un plano conductual completo de sus estudiantes.
Es aconsejable hacer anotaciónes diarias de las conductas significativas de sus estudiantes. Deberán ser inicialmente amplias. Es decir, deberá mirarse un espectro mayor de áreas conductuales en cada niño. Esta ampliación inicial es recomendable debido a que el maestro no sabe inicialmente, qué esperar de su estudiante. Sus expectativas no han sido aún focalizadas en aspectos pertinentes.
Deberán, de hecho, agotarse las áreas de observación para cada niño durante las primeras semanas. De esta manera no se escapará ninguna. Todas son importantes. No será difícil descubrir alguna conducta que se destaque por ser ya sobresaliente o por ser deficiente o débil. No son pocas las ocasiones en que los padres desconocen aspectos de la conducta de sus propios hijos. Puede suceder también que otros profesionales de la conducta omitan información relevante del niño porque no han ocupado el tiempo requerido para colegir todos los datos necesarios. Es el maestro, quien observa al niño diariamente, el que puede producir información vital para planificar un programa de superación eficiente para el niño.
El maestro deberá percatarse de inmediato y es recomendable que anote toda conducta que:
1. Se repita a corto plazo.
2. Sea inferior o rebase el nivel cronológico esperado.
3. Sea un claro marcador de una diferencia individual.
Todas ellas presentan situaciones que merecen algún tipo de consideración o atención muy particular. La primera sugiere un patrón de conducta o rasgo. Es decir que hace referencia a una conducta fortalecida y afincada en la personalidad naciente del niño. La segunda alude a una desviación de la conducta. La tercera puede implicar conducta destacada y hasta única, lo que puede sugerir pensamiento o conducta divergente. Ambas, la conducta desviada y la divergente deberá atenderse ya sea para reforzarla como para controlarla de alguna manera.
Ejemplos de áreas de observación en niños preescolares
1. Motor primario y secundario. ¿Qué es? Facilidad de movimientos gruesos y manejo de los músculos finos. Para observar el motor primario deberá atenderse a la actividad física durante períodos de juego, en ambientes amplios (áreas de juego), mientras realiza algún juego que requiera saltar, correr y usar de objetos (bolas, bates, palas, etc.). ¿Puede tirar bien la bola? ¿Puede coger bien la pelota?
El motor fino se observa en instancias de dibujo y manejo de objetos pequeños, como cuentas, cubos pequeños, etc.? Usa la vista y el oído adecuadamente? ¿Atiende a los estímulos auditivos y visuales? ¿Lo hace con prontitud?
2. Conducta socioemocional
¿Qué es? Habilidad para relacionarse con pares, adultos y objetos de su ambiente. Se debe atender al niño mientras juega con otros niños. ¿Qué hace mientras juega: comparte, ríe, colabora, observa al otro, realiza roles de adulto? ¿Qué hace con los objetos que maneja: los tira, los explora, los presta, los coge forzosamente? ¿Es creativo con los juguetes? ¿Es persistente, elabora? ¿Cómo se relaciona con los adultos? ¿Juega, habla, pregunta, pide, colabora, coopera, imita?
3. Autoayuda
¿Qué es? Habilidad para atender sus necesidades básicas con relativa independencia¿Sabe vestirse, arreglarse, servirse, alimentarse? ¿Usa adecuadamente la fuente de agua, los libros de la biblioteca, los juguetes del salón de juego, las vestimentas? ¿Sabe ir al baño, peinarse, abotonarse, etc.?
4. Lenguaje
¿Qué es? Habilidad para comunicar intenciones y pensamientos en forma oral. ¿Sabe comunicarse en oraciones completas? ¿Usa el lenguaje con frecuencia para comunicar intenciones, pensamientos, historietas, sucesos, sentimientos? ¿Entiende y sigue instrucciones verbales en formas compuestas? ¿Escucha con atención, atiende cuando se le habla, responde adecuadamente?
5. Cognición
¿Qué es? Habilidad para manejar conceptos verbales y no verbales en la solución de problemas. ¿Sabe pintar, dibujar figuras simples, contar, distinguir colores, hacer rompecabezas, formar figuras con cubos y otros objetos, ordenar y clasificar en formas simples, etc.? ¿Conoce objetos comunes y las partes de su propio cuerpo?
UNIDAD II
EL CONDUCTISMO
Principales corrientes en el campo de la Psicología
Lic. José E. Fernández
EL CONDUCTISMO
Esta corriente de pensamiento tiene su origen cronológicamente en las postrimerías del siglo pasado y comienzo de este.
En alguna manera, el conductismo representa un afán de ruptura total en la Psicología (hasta ese entonces) tradicional, cuyos pilares eran el estudio de la conciencia con un método introspectivo. Puede citarse el primer laboratorio de Psicología experimental como ejemplo de esta Psicología tradicional: Wilhem Wundt, en Alemania en 1879 funda un centro de investigación, que marca el nacimiento de la moderna Psicología experimental y científica.
Dentro de la Psicología científica primitiva, Wundt y colaboradores.(al igual que los filósofos en los que se habían inspirado en gran medida) se interesan especialmente en la experiencia humana conciente. Querían comprender las sensaciones, pensamientos y sentimientos del ser humano. Querían captar el flujo continuo del conocimiento conciente y analizarlo en sus componentes fundamentales.
El ánimo de dar aplicación concreta y practica a los conocimientos derivados de la Psicología, y la pretensión de romper con los moldes tradiciona1es de la Psicología alemana hicieron desarrollar una Psicología orientada francamente hacia la conducta objetiva y su utilidad práctica.
John B. Watson
Uno de los representantes más notorios fue John B. Watson (1878-1958), sus primeros estudios fueron realizados con ratas, en donde trató de evaluar su conducta objetiva, en situación de experimentación.
Luego hizo una traslación de su interés hacia la conducta humana. La razón del término “conductista” hace obvia referencia al exclusivo interés de esta corriente de pensamiento: sólo debe estudiarse aquella conducta que sea posible de ser observada, medida, y cuantificada de algún modo. La conducta por tanto debe ser estudiada tan objetivamente como el estudio de una máquina. La conciencia y los aspectos inconcientes de la conducta quedaban totalmente fuera del interés de estudio, del mismo modo toda aquella manifestación humana que no sea traducida en “conducta objetiva y posible de medir”. La oposición de Watson para admitir cualquier análisis subjetivo en la Psicología, lo llevó a rechazar mucho más que el estudio de la conciencia: tal el caso de la motivación y los instintos humanos.
Cuando enfrentó la pregunta de porqué las personas actúan como lo hacen, teniendo conductas similares en algunos casos y muy diferentes en otros, él no recurre al concepto de instinto como fuerza impulsora de acciones determinadas; ni deseo, como energía interior volcada a poseer determinada cosa o situación. Watson prefirió explicar estos fenómenos del comportamiento por la vía de los reflejos condicionados y el aprendizaje.
En otros términos é1 afirmaba que las personas actúan del modo que lo hacen porque aprendieron a responder de determinado modo mediante un proceso de condicionamiento.
De la misma forma opinaba respecto de características mentales que se suponen innatas: negó que la especie humana naciera con capacidades, rasgos o predisposiciones particulares. Todo lo heredado es lo que hace al aspecto biológico y al funcionamiento de algunos reflejos.
Las diferencias de capacidad, adaptación, personalidad, etc. son simplemente diferencias de conductas aprendidas. De este modo, la controversia entre naturaleza y educación, queda para Watson resuelta, inclinando su pensamiento a que sólo tiene influencia en le conducta del hombre y sus capacidades, el medio ambiente.
Lo que somos depende enteramente de lo aprendido, y dado que lo aprendido puede desaprenderse, la conducta humana estaría sujeta entonces a cambios perfectibles, si por cierto se la condiciona adecuadamente.
Esta combinación de objetividad y de fe en el poder del aprendizaje invadió gran parte de las formulaciones psicológicas norteamericanas de principio de siglo. El optimismo y pragmatismo reinante en la época produjo además la aplicación de éstos principios en el ámbito de la educación formal; en el campo de la publicidad y la propaganda; en el tratamiento del comportamiento alterado; y en cierto modo, en la organizaci6n social toda.
Esta importante gama de aplicaciones, se debe además, a que las ideas de Watson se ajustan perfectamente a la creencia norteamericana de la igualdad de oportunidades, el énfasis en el pragmatismo sin estar afectado por lo emocional/ interno y la fe en la perfectibilidad y el progreso.
Watson y el aprendizaje
Como se señala precedentemente Watson consideraba al aprendizaje como un proceso de condicionamiento.
La especie humana, según su opinión, nace sólo con un grupo reducido de reflejos, que son conexiones innatas entre determinados estímulos y sus respuestas.
Ej.: el estornudo es la respuesta a cierta irritación nasal, y el reflejo rotuliano es la respuesta a un golpe seco en la rodilla. Los reflejos son todo el repertorio conductual que heredamos.
Sin embargo, podemos crear y aprender una multiplicidad de nuevas conexiones estímulo/respuesta mediante un proceso de condicionamiento.
Si un nuevo estímulo actúa junto con el estímulo que produce la respuesta refleja, después de varios apareamientos similares, el nuevo estímulo producirá por sí solo, la respuesta. Este proceso de condicionamiento fue descripto por primera vez por Iván P. Pavlov, a quien nos referiremos más adelante.
Para Watson, éste proceso de condicionamiento, dado a partir de los reflejos innatos, es el que explica la adquisición de pautas de conductas y hábitos cada vez más complejos. Expresa que las conexiones estímulo/respuesta que forman el acto correcto son reflejos condicionados. Cada repuesta a su vez, produce sensaciones que se convierten en estímulos condicionados para la respuesta siguiente y de este modo se forma toda la secuencia de conexiones estímulo/ respuesta condicionada.
Aprendizaje Emocional:
En éste punto, Watson realiza una pequeña concesión a la herencia, manifestando que hay tres modos emocionales innatos: miedo - ira – amor. Pero su modo de concebirlos es que cada uno de ellos son pautas de movimientos y no sentimientos internos.
El aprendizaje emocional implica el condicionamiento (por asociaciones) de estas tres pautas de respuesta emociona1 a nuevos estímulos.
En otro orden, la adquisición del conocimiento, para este autor, es el proceso de aprender a dar la secuencia ordenada de palabras, en respuesta a una pregunta u otro estímulo condicionado.
Resumen crítico:
La gran contribución de Watson al desarrollo de la Psicología reside en que desechó la distinción entre cuerpo y mente (residual del viejo pensamiento cartesiano) y en la importancia que dio al estudio objetivo y fenomenológico de la conducta humana.
Aún en la actualidad, no sólo en los Estados Unidos, sino en diversos sectores, existen sucesivos aportes y también se continúan utilizando algunos de los conceptos originalmente vertidos por ésta corriente.
Por otra parte, en su anhelo por crear una Psicología objetiva, mostró cierta indiferencia por la coherencia lógica de sus postulados teóricos.
Ivan Petrovick Pavlov (1849-1936)
Estudió en la Universidad de San Petesburgo, recibiendo el Premio Nobel de Medicina en 1904, a razón de los estudios realizados sobre el sistema digestivo y por su interés en el sistema nervioso central.
Sus investigaciones acerca de estos dos sistemas (digestivo y nervioso central) muestran con gran precisión una forma especial de aprendizaje: el condicionamiento, que a partir de ahora llamaremos clásico.
En éste tipo de condicionamiento se produce el aprendizaje de respuestas, que anteriormente sólo se producían por reflejos innatos.
Describiré ahora lo esencial de su trabajo: el modo en que lograba condicionar a sus perros de experimentación en su laboratorio y bajo condiciones controladas.
Pavlov partió de una observación básica: la salivación que se producía en sus animales de laboratorio, ante la presencia de la carne. Esta salivación es innata, es decir no es aprendida, es una respuesta refleja. A partir de esto diseñó su trabajo.
Primero preparó una pequeña operación en los perros para que la saliva de estos pueda ser recolectada y medida. Luego los hambreaba durante cierto tiempo (dos o más días), posteriormente se realizaba el condicionamiento propiamente: le hacía sonar un estimulo sonoro (campana, silbato) y algunos segundos después les entregaba carne. Al principio el animal no salivaba ante los sonidos pero con el paso de sucesivas veces de apareamiento o asociación del estímulo sonoro y la carne, los perros comenzaron a salivar sólo con la presencia del estímulo sonoro y aún sin la presencia de carne.
¿Que es lo que se produjo?
El animal aprendió que el sonido sería seguido pronto de comida. Los reflejos salivales habían sido condicionados a responder ante la presencia de un estímulo nuevo, o sea el sonido. Este estímulo era neutro en sus efectos originales pero con el proceso de condicionamiento se convierte en estimulante para la secreción salivar tal como si fuera la propia carne.
Durante el condicionamiento clásico, el organismo aprende una nueva asociación entre dos hechos o stimulus.
estimulo incondicionado respuesta incondicionada
carne salivación
Asociación
estímulo condicionado respuesta condicionada
sonido salivación
Principios del proceso de condicionamiento de Pavlov:
Para explicar éste proceso de condicionamiento Pavlov acuñó ciertos principios de validez universal:
Principio de la frecuencia:
Establece que para que un proceso de condicionamiento llegue a establecerse con eficacia, la presentación de los estímulos incondicionales, y los estímulos condicionales deben ser frecuentes. Es decir que con un solo condicionamiento o asociación de estímulos, no es suficiente para lograr el aprendizaje.
Principio de la recencia:
La aplicación del estímulo condicionado debe ser reciente en el tiempo. En otros términos, que el sonido debe presentarse segundos antes de dar la comida, o casi simultáneamente. Nunca después o luego de pasado largo tiempo.
Principio de la extinción:
Dice que lo aprendido se extingue si los condicionamientos no son repetidos. En el caso de los perros de experimentación, si no se les da comida ninguna vez luego de presentar el sonido, éste pierde su propiedad de estímulo condicionado capaz de producir salivación.
Principio de recuperación espontánea:
Ligado íntimamente al principio anterior: si el animal extinguió la respuesta de salivación ante el sonido, y posteriormente se reanuda el proceso asociativo de los estímulos incondicionados y los estímulos condicionados, el animal recupera rápidamente el aprendizaje anteriormente establecido, no necesitando de múltiples exposiciones.
Principio de generalización:
Existe la tendencia a reaccionar con la respuesta condicionada, ante la presentación de estímulos similares, aunque no idénticos al que fue asociado con el estímulo condicionado. Ej.: si el perro aprendió a salivar con el sonido de una campanilla, salivará también con el sonido de un triángulo metálico etc.
Principio de discriminación:
Es lo contrario al principio de generalización. El animal aprende a responder sólo a un sonido determinado y no a algo similar (en intensidad, pero no en timbre).
¿Se puede condicionar también a personas?
Los seres humanos poseemos infinita variedad de posibles conexiones asociativas, aprendidas durante el curso del desarrollo. Establecemos asociaciones simples y otras más complejas en función de los diversos elementos puestos en juego. También las asociaciones varían de acuerdo a la edad, a la condición social, al sexo, a la cultura de origen, etc.
Como ejemplo basta citar:
a) La resonancia asociativa que tienen los nombres: si se trata de María, distinta será la respuesta si nunca tuve un encuentro significativo con una persona llamada así, a que haya tenido sucesivas experiencias (placenteras o no)
b) En éstos tiempos de gran consumismo, en donde los medios masivos de comunicación juegan un rol de gran importancia, estamos generando constantemente nuevas asociaciones: fumar: con prestigio, o con llegar a ser número uno; beber: con conquista, ser apetecible, etc.; desodorizar la casa, con ser buena madre, etc.
EL NEOCONDUCTISMO (condicionamiento operante)
Edward L. Thorndike (1874-1949)
La idea de que el placer y el dolor, como consecuencia de nuestros actos, son determinantes importantes de la conducta humana, tiene antecedentes históricos significativos en la evolución de la Psicología.
Esta idea constituye la base de la teoría del Hedonismo, que desarrolló Jeremy Bentam, ya en el siglo pasado. Este concepto nos indica que los seres vivos pareciera que tienden a realizar aquellas cosas que proporcionan placer y a evitar las que ocasionan displacer o dolor.
Es precisamente este concepto, el punto axiomático de partida de Edward Thorndike, pionero en la experimentación con animales. El, en situación de laboratorio, le presentaba a los animales ciertos problemas estandarizados y observaba cuidadosamente como los resolvían. En 1898 publicó un trabajo llamado “Inteligencia animal”, en donde dio cuenta de dos aspectos centrales de su trabajo:
a) La cuidadosa observación controlada de la conducta animal.
b) El fortalecimiento gradual de los enlaces estimulo-respuesta, acuñando su conocida “Ley de Efecto”.
Esta Ley establecía que la fijación de las conexiones estímulo- respuesta, dependía no simplemente del hecho de que el estímulo y la respuesta se presentaran juntos (condicionamiento clásico) sino por los efectos que seguían a la respuesta.
Si un estímulo era seguido por una respuesta y después por “factor-satisfacción”, la conexión estímulo-respuesta se fortalecía. Si un estímulo era seguido por una respuesta y luego por un “factor perturbador”, dicha conexión estímulo-respuesta se debilitaba.
Uno de sus estudios mas citados es el de los gatos en una jaula de experimentación: se encerró a un gato deprivado de alimentos (hambriento) dentro de una jaula y por fuera se colocó un trozo de pescado.
El gato podía abrir la puerta de la jaula si tiraba de una soga que colgaba del interior de la jaula. Al comienzo, los gatos recurrían a diversas conductas: caminar o pasearse, arañar etc., hasta que tiraba de la soga, se habría la puerta, y podía comer el pescado.
Los sucesivos ensayos, disminuían considerablemente el tiempo hasta que el gato jalaba la cuerda. Este fenómeno, no implicaba (necesariamente) la “comprensión inteligente” del problema a resolver, sino el “aprendizaje gradual de la respuesta correcta”.
Los aprendizajes se producen entonces, por las recompensas (satisfactorias o no) obtenidas.
Nuestro interés en mencionar Thorndike, es que al igual que Watson, se trata de un iniciador en la Psicología objetiva, y con su Ley del Efecto se convirtió en el primer teórico de refuerzo, aunque ciertamente su trabajo se caracterizó por la asistematicidad, ya que enunció varios postulados que no siempre guardan consistencia y coherencia entre sí.
W. F. Skinner. (1904)
Skinner se opone activamente a aquellos aspectos de la teoría que implican suposiciones acerca de entidades o procesos humanos que no se puedan observar, clasificar y medir. Pone énfasis en la descripción positivista de la conducta, y en varias coacciones refleja el pensamiento de que las teorías psicológicas no debieran ser más que enunciados sobre hechos que expresan la relación experimentalmente observada entre las variables comportamentales dependientes y las variables ambientales independientes.
Rechazó la teoría hipotética deductiva, con sus axiomas explícitamente establecidos y su derivación formal de consecuencias lógicas.
El trabajo científico debiera ser, en su opinión, poder descubrir y describir leyes, nacidas de la observación experimental (método inductivo).
La descripción de las leyes del comportamiento no requieren explicaciones “mentalistas, o subjetivas”, el contenido psíquico debe ser descripto en términos de comportamiento observable.
Su rigurosa descripción del comportamiento y las contingencias que lo afectan, en combinación con su talento para la invención técnica fue una importante contribución al campo de la psicología del comportamiento, contribuyendo de este modo a un sistema de pensamiento: el neoconductismo, cuyos principios esenciales son utilizados de modo fértil en vastos campos de la vida social: el estudio de los sistemas enseñanza / aprendizaje, elementos de control social, publicidad/ propaganda, etc.
En el análisis del comportamiento humano, Skinner distingue dos tipos de conducta:
a) La conducta respondiente.
Este tipo de conducta es producida por estímulos específicos, y está formada por las conexiones de estímulos / respuesta, denominados reflejos. El ser humano nace con cierto número de reflejos y se adquieren otros a través del proceso de condicionamiento, es decir del proceso de asociaciones de estímulos ya descrito precedentemente (condicionamiento clásico: un nuevo estímulo es apareado con aquel que ya produce la repuesta, y luego de varios apareamientos, el nuevo estímulo llega a producir la misma respuesta). El organismo produce una conducta refleja específica ante la aparición de estímulos específicos.
b) La conducta operante.
La conducta operante, es a entender de Skinner el tipo de comportamiento más general o universalizado que posee el ser humano.
Se caracteriza porque el comportamiento, opera sobre el medio ambiente. El estudio de la conducta humana desde ésta perspectiva se basa fundamentalmente en el análisis de las ralaciones recíprocas del individuo con su medio, a partir de las diversas acciones que éste ejerce sobre el mismo. Las respuestas del medio a su vez alteran la frecuencia de la conducta, orientándola en un sentido u otro.
Toda acción del individuo sobre el medio, es considerada una operante y puede ser modificada por las consecuencias que el mismo medio devuelve.
El aprendizaje de la conducta operante, se produce también por un proceso de condicionamiento, en donde la consecuencia de dicha operante adquiere un rol fundamental. A estos efectos (consecuencias) Skinner los define como reforzadores. Son éstos (los reforzadores) los que modelan o condicionan la conducta humana.
Se distinguen dos tipos de reforzadores:
a) Positivos
Los reforzadores positivos, potencian o aumentan la probabilidad de que una conducta aparezca frecuentemente.
b) Negativos
Los reforzadores negativos son estímulos adversos, los que el individuo trata de evitar, y potencian o determinan la evitación o el alejamiento del estímulo producido.
Es necesario hacer notar que tanto el refuerzo positivo como el negativo, aumentan la probabilidad de aparición de una conducta, (de acercamiento en el primer caso y de evitación en el segundo).
Los reforzadores pueden clasificarse por su procedencia en:
a) Primarios. son aquellos que tienen propiedad reforzante de modo innato: alimentación (comer y beber), dolor, sexo, etc.
b) Secundarios. aquellos que tienen valor social: posesiones (materiales o espirituales) honor, estima o aprecio, etc
Debe quedar claro que los reforzadores no tienen por sí mismos, de modo intrínseco, la propiedad reforzante de modo universal, ya que cada individuo por sus particularidades que lo definen, es sensible o proclive a ser especialmente estimulado por ciertos factores y no por otros. Por ende, las conductas se potencian o no de acuerdo al efecto que produce sobre el medio y por el tipo de sujeto que la ejecuta, en la cual cumple un rol protagónico el reforzador que es como ya vemos un potenciador o debilitador de conductas.
Programas de reforzamiento
La investigación de Skinner, se realizó casi enteramente en una u otra versión de un aparato que es conocido como Caja de Skinner. Esta varía de tamaño y de forma de acuerdo con el organismo que se estudia, pero en lo fundamental es una caja (o habitáculo) que contiene un manipulador (palanca, llave o botón, etc. que el sujeto puede manipular) y un dispositivo electrónico que entrega los reforzadores cuando el manipulador es tocado o estimulado.
El mecanismo que proporciona los reforzadores (en el caso de animales) da una especie de alimentación (comida o bebida), o también la visión de otros animales, (a los cuales no se les permitió ver por bastante tiempo), o la producción o eliminación de descargas eléctricas.
El principio fundamental sobre el que opera la caja, es que las respuestas al manipulador producen reforzadores.
Estas respuestas se llaman operantes libres, dado que el sujeto de experimentación es libre de emitirlas con su velocidad propia lo que configura una tasa de respuesta (cantidad de emisiones u operantes en determinada cantidad de tiempo, ej.: tocar el manipulador diez veces por minuto).
Skinner se interesó particularmente por la tasa de emisión de operantes libres, quedando así diversos modos o formas de reforzamiento. Estos se denominan Programas de reforzamiento.
EI programa más simple es el refuerzo continuo, en el cual se da un reforzador (comida, etc.) para cada respuesta al manipulador. Este programa se utiliza generalmente cuando se entrena al sujeto en el empleo del manipulador. Después que aprendió el uso de éste, el Programa es desplazado a alguna forma de refuerzo intermitente, en el cual sólo parte o alguna de las respuestas son seguidas por el refuerzo.
Si la frecuencia con la que se presentan los reforzadores depende la tasa o cantidad de respuestas, éste se llama programa de razón.
Si depende solamente del paso del tiempo se llama Programa de Intervalo.
Ambos programas pueden ser además fijos o variables, lo que nos da cuatro tipos de programas:
Programa de razón fija: el sujeto es reforzado después de cada cierta cantidad de respuestas (ej.: reforzar toda décima o quinta u octava respuesta).
Programa de razón variable: se refuerza un promedio de respuestas según sean las características de las mismas. De éste modo, los reforzadores se aplican de acuerdo a un cierto promedio de respuestas, ej.: cada tres, cinco, o diez etc. según sea la necesidad de la experimentación
Programa de intervalo fijo: después que se entregó un reforzador, tiene que transcurrir un intervalo fijo de tiempo, antes que se entregue otro. Una vez pasado este intervalo será reforzada la primera respuesta al manipulador. De este modo el sujeto obtiene un reforzador solamente luego de haber transcurrido el tiempo estipulado, independientemente del número de respuestas al manipulador dadas en el intervalo de tiempo designado.
Programa de intervalo variable: es posible obtener el reforzador algunas veces más pronto y otras mucho tiempo después que el anterior. Ej. : en un programa de intervalo variable de dos minutos, después de la presentación de un reforzador el tiempo medio de entrega de otro sería de dos minutos, pero en cualquier ocasión particular, el intervalo puede acortarse o alargarse. Por consiguiente, el único medio para estar seguro de conseguir todos los reforzadores disponibles lo mas pronto posible, sería responder continuamente. Se ha demostrado que los programas variables potencian e incrementan la tasa de conductas más que los fijos. Se puede observar, como ejemplo, el caso de los “chamanes” que cantan y rezan oraciones para que llueva. Tarde o temprano va a llover y ésto refuerza la conducta de orar y cantar. Skinner sostiene que es justamente la variación en el intervalo de los refuerzos lo que produce que se incremente la emisión sostenida de conductas.
Aplicaciones del condicionamiento operante.
La utilización de los diferentes programas de refuerzo han permitido uno de los objetivos más importantes de la corriente conductista: el moldeamiento o modelado de la conducta, que facilita producir cambios y orientar a ésta en un sentido u otro.
Skinner era un convencido que cualquier ser humano puede llegar a ser lo que es en su vida social, de relaciones, sus modos de comunicarse, trabajar, consumir etc. por el tipo de reforzamientos recibidos a lo largo de su desarrollo.
A modo de resumen (no exhaustivo) se exponen algunos de los modos utilizados a fin de producir la variación de la conducta.
Extinción: se logra extinguir una conducta determinada por medio de la supresión del refuerzo positivo que la mantenía vigente. Ej.: no responder, ni mimar, ni tocar a un bebe que llora apenas se lo acuesta; con el transcurso de una semana se producirá la extinción de la respuesta de llanto ante el hecho de ser acostado.
Imitación Social: se logra aplicando refuerzos positivos a figuras destacadas, notorias o públicas, a fin de que el sujeto imite su comportamiento bajo la expectativa de poseer o alcanzar los mismos reforzadores.
Este modo es ampliamente utilizado en los medios masivos de comunicación, en donde se observa que para lograr estatus, dinero, amor (refuerzos positivos) es necesario consumir determinado producto, o en tal caso para ser más preciso, un consumo determinado (operante libre) lleva como consecuencia obtener el refuerzo positivo (amor, dinero, fama etc.)
Aprendizaje discriminativo: utiliza refuerzos positivos para recompensar las respuestas o conductas deseadas, y refuerzos negativos para “castigar” las respuestas o conductas no deseadas.
Este modo se utiliza ampliamente en los diseños y prácticas de enseñanza a distancia, o por intermedio de maquinarias en donde las respuestas y conocimientos correctos son reforzados positivamente y los errores o desconocimiento son reforzados negativamente.
Es de mencionar también en éste orden, que gran parte de las estrategias y métodos docentes contemporáneos están aún significativamente influenciados por el modo descripto.
Modelado de la conducta por aproximación sucesiva:
Método empleado para lograr que aparezcan conductas inexistentes en el repertorio conductual del sujeto, para lo cual se requieren ciertos pasos secuenciales y ordenados. Este tipo de programa implica el reforzamiento positivo de las respuestas seleccionadas que se aproximen al o los objetivos deseados, y el no reforzamiento (o reforzamiento negativo) de las que no vayan en esa dirección. Este método es ampliamente utilizado por los especialistas en el campo de la Psicología Clínica, que se proponen la instauración de conductas inexistentes en los sujetos (hablar, asearse, vestirse, etc.) que son portadores de patologías de consideración.
Condicionamiento evitativo: se basa en la extinción de la conducta no deseada (o que impida un ajuste con el medio social) a partir del uso (aplicación) de reforzadores negativos. En general todo el sistema punitivo Legal se basa en éste tipo de condicionamiento.
Si paso un semáforo en rojo con mi automóvil (conducta no deseada o desajustada), me imponen una multa económica (refuerzo negativo). Si alguien transgrede una norma de convivencia escolar o educativa (conducta no deseada), se aplican amonestaciones, o eventualmente se sufre la expulsión total de sistema (refuerzo negativo).
Consideraciones Finales
Las posibilidades que se abren a partir del uso adecuado de los refuerzos positivos y negativos, son amplias y variadas. Como ya se ha percibido puede ser utilizado para modelar conductas desde las instituciones pedagógicas, hasta las correctivas o carcelarias; desde el seno familiar, hasta su uso en los medios masivos de comunicación. Toda conducta es pasible de ser modelada y/o encausada.
Skinner no pretendió ser un gran teórico, terreno en el cua1 se manejó con cierto sentido anárquico. Su mayor énfasis lo dirigió a controlar experimentalmente la conducta, sea humana o animal. Ese control se logra, bajo ésta óptica, por el manejo de las contingencias ambientales (refuerzos positivos y negativos) ya mencionados.
Pese a la importante contribución en el campo de la Psicología contemporánea, hay ciertos temas, que aún habiendo sido explicados bajo su enfoque, han sido cuestionados, cuando no objetados en forma categórica, tal el caso de la génesis del lenguaje o como él le llama “comportamiento verbal”.
Albert Bandura
1925 - presente
Dr. C. George Boeree
Traducción al castellano: Dr. Rafael Gautier
Biografía
Albert Bandura nació el 4 de diciembre de 1925 en la pequeña localidad de Mundare en Alberta del Norte, Canadá. Fue educado en una pequeña escuela elemental y colegio en un solo edificio, con recursos mínimos, aunque con un porcentaje de éxitos importante. Al finalizar el bachillerato, trabajó durante un verano rellenando agujeros en la autopista de Alaska en el Yukon.
Completó su licenciatura en Psicología de la Universidad de Columbia Británica en 1949. Luego se trasladó a la Universidad de Iowa, donde conoció a Virginia Varns, una instructora de la escuela de enfermería. Se casaron y más tarde tuvieron dos hijas. Después de su graduación, asumió una candidatura para ocupar el post-doctorado en el Wichita Guidance Center en Wichita, Kansas.
En 1953, empezó a enseñar en la Universidad de Stanford. Mientras estuvo allí, colaboró con su primer estudiante graduado, Richard Walters, resultando un primer libro titulado Agresión Adolescente en 1959.
Bandura fue Presidente de la APA en 1973 y recibió el Premio para las Contribuciones Científicas Distinguidas en 1980. Se mantiene en activo hasta el momento en la Universidad de Stanford.
Teoría
El conductismo, con su énfasis sobre los métodos experimentales, se focaliza sobre variables que pueden observarse, medirse y manipular y rechaza todo aquello que sea subjetivo, interno y no disponible (p.e. lo mental). En el método experimental, el procedimiento estándar es manipular una variable y luego medir sus efectos sobre otra. Todo esto conlleva a una teoría de la personalidad que dice que el entorno de uno causa nuestro comportamiento.
Bandura consideró que esto era un poquito simple para el fenómeno que observaba (agresión en adolescentes) y por tanto decidió añadir un poco más a la fórmula: sugirió que el ambiente causa el comportamiento; cierto, pero que el comportamiento causa el ambiente también. Definió este concepto con el nombre de determinismo recíproco: el mundo y el comportamiento de una persona se causan mutuamente.
Más tarde, fue un paso más allá. Empezó a considerar a la personalidad como una interacción entre tres “cosas”: el ambiente, el comportamiento y los procesos psicológicos de la persona. Estos procesos consisten en nuestra habilidad para abrigar imágenes en nuestra mente y en el lenguaje. Desde el momento en que introduce la imaginación en particular, deja de ser un conductista estricto y empieza a acercarse a los cognocivistas. De hecho, usualmente es considerado el padre del movimiento cognitivo.
El añadido de imaginación y lenguaje a la mezcla permite a Bandura teorizar mucho más efectivamente que, digamos por ejemplo, B.F. Skinner con respecto a dos cosas que muchas personas considerar “el núcleo fuerte” de la especie humana: el aprendizaje por la observación (modelado) y la auto-regulación.
Aprendizaje por la observación o modelado
De los cientos de estudios de Bandura, un grupo se alza por encima de los demás, los estudios del muñeco bobo. Lo hizo a partir de una película de uno de sus estudiantes, donde una joven estudiante solo pegaba a un muñeco bobo. En caso de que no lo sepan, un muñeco bobo es una criatura hinchable en forma de huevo con cierto peso en su base que hace que se tambalee cuando le pegamos. Actualmente llevan pintadas a Darth Vader, pero en aquella época llevaba al payaso “Bobo” de protagonista.
La joven pegaba al muñeco, gritando ¡“estúpidooooo”!. Le pegaba, se sentaba encima de él, le daba con un martillo y demás acciones gritando varias frases agresivas. Bandura les enseñó la película a un grupo de niños de guardería que, como podrán suponer ustedes, saltaron de alegría al verla. Posteriormente se les dejó jugar. En el salón de juegos, por supuesto, había varios observadores con bolígrafos y carpetas, un muñeco bobo nuevo y algunos pequeños martillos.
Y ustedes podrán predecir lo que los observadores anotaron: un gran coro de niños golpeando a descaro al muñeco bobo. Le pegaban gritando ¡”estúpidooooo!”, se sentaron sobre él, le pegaron con martillos y demás. En otras palabras, imitaron a la joven de la película y de una manera bastante precisa.
Esto podría parecer un experimento con poco de aportación en principio, pero consideremos un momento: estos niños cambiaron su comportamiento ¡sin que hubiese inicialmente un refuerzo dirigido a explotar dicho comportamiento! Y aunque esto no parezca extraordinario para cualquier padre, maestro o un observador casual de niños, no encajaba muy bien con las teorías de aprendizaje conductuales estándares. Bandura llamó al fenómeno aprendizaje por la observación o modelado, y su teoría usualmente se conoce como la teoría social del aprendizaje.
Bandura llevó a cabo un largo número de variaciones sobre el estudio en cuestión: el modelo era recompensado o castigado de diversas formas de diferentes maneras; los niños eran recompensados por sus imitaciones; el modelo se cambiaba por otro menos atractivo o menos prestigioso y así sucesivamente. En respuesta a la crítica de que el muñeco bobo estaba hecho para ser “pegado”, Bandura incluso rodó una película donde una chica pegaba a un payaso de verdad. Cuando los niños fueron conducidos al otro cuarto de juegos, encontraron lo que andaban buscando…¡un payaso real!. Procedieron a darle patadas, golpearle, darle con un martillo, etc.
Todas estas variantes permitieron a Bandura a establecer que existen ciertos pasos envueltos en el proceso de modelado:
1. Atención. Si vas a aprender algo, necesitas estar prestando atención. De la misma manera, todo aquello que suponga un freno a la atención, resultará en un detrimento del aprendizaje, incluyendo el aprendizaje por observación. Si por ejemplo, estás adormilado, drogado, enfermo, nervioso o incluso “hiper”, aprenderás menos bien. Igualmente ocurre si estás distraído por un estímulo competitivo.
Alguna de las cosas que influye sobre la atención tiene que ver con las propiedades del modelo. Si el modelo es colorido y dramático, por ejemplo, prestamos más atención. Si el modelo es atractivo o prestigioso o parece ser particularmente competente, prestaremos más atención. Y si el modelo se parece más a nosotros, prestaremos más atención. Este tipo de variables encaminó a Bandura hacia el exámen de la televisión y sus efectos sobre los niños.
2. Retención. Segundo, debemos ser capaces de retener (recordar) aquello a lo que le hemos prestado atención. Aquí es donde la imaginación y el lenguaje entran en juego: guardamos lo que hemos visto hacer al modelo en forma de imágenes mentales o descripciones verbales. Una vez “archivados”, podemos hacer resurgir la imagen o descripción de manera que podamos reproducirlas con nuestro propio comportamiento.
3. Reproducción. En este punto, estamos ahí soñando despiertos. Debemos traducir las imágenes o descripciones al comportamiento actual. Por tanto, lo primero de lo que debemos ser capaces es de reproducir el comportamiento. Puedo pasarme todo un día viendo a un patinador olímpico haciendo su trabajo y no poder ser capaz de reproducir sus saltos, ya que ¡no sé nada patinar!.Por otra parte, si pudiera patinar, mi demostración de hecho mejoraría si observo a patinadores mejores que yo.
Otra cuestión importante con respecto a la reproducción es que nuestra habilidad para imitar mejora con la práctica de los comportamientos envueltos en la tarea. Y otra cosa más: nuestras habilidades mejoran ¡aún con el solo hecho de imaginarnos haciendo el comportamiento!. Muchos atletas, por ejemplo, se imaginan el acto que van a hacer antes de llevarlo a cabo.
4. Motivación. Aún con todo esto, todavía no haremos nada a menos que estemos motivados a imitar; es decir, a menos que tengamos buenas razones para hacerlo. Bandura menciona un número de motivos:
Refuerzo pasado, como el conductismo tradicional o clásico.
Refuerzos prometidos, (incentivos) que podamos imaginar.
Refuerzo vicario, la posibilidad de percibir y recuperar el modelo como reforzador.
Nótese que estos motivos han sido tradicionalmente considerados como aquellas cosas que “causan” el aprendizaje. Bandura nos dice que éstos no son tan causantes como muestras de lo que hemos aprendido. Es decir, él los considera más como motivos.
Por supuesto que las motivaciones negativas también existen, dándonos motivos para no imitar:
Castigo pasado.
Castigo prometido (amenazas)
Castigo vicario.
Como la mayoría de los conductistas clásicos, Bandura dice que el castigo en sus diferentes formas no funciona tan bien como el refuerzo y, de hecho, tiene la tendencia a volverse contra nosotros.
Autorregulación
La autorregulación (controlar nuestro propio comportamiento) es la otra piedra angular de la personalidad humana. En este caso, Bandura sugiere tres pasos:
1. Auto-observación. Nos vemos a nosotros mismos, nuestro comportamiento y cogemos pistas de ello.
2. Juicio. Comparamos lo que vemos con un estándar. Por ejemplo, podemos comparar nuestros actos con otros tradicionalmente establecidos, tales como “reglas de etiqueta”. O podemos crear algunos nuevos, como “leeré un libro a la semana”. O podemos competir con otros, o con nosotros mismos.
3. Auto-respuesta. Si hemos salido bien en la comparación con nuestro estándar, nos damos respuestas de recompensa a nosotros mismos. Si no salimos bien parados, nos daremos auto-respuestas de castigo. Estas auto-respuestas pueden ir desde el extremo más obvio (decirnos algo malo o trabajar hasta tarde), hasta el otro más encubierto (sentimientos de orgullo o vergüenza).
Un concepto muy importante en psicología que podría entenderse bien con la autorregulación es el auto-concepto (mejor conocido como autoestima). Si a través de los años, vemos que hemos actuado más o menos de acuerdo con nuestros estándares y hemos tenido una vida llena de recompensas y alabanzas personales, tendremos un auto-concepto agradable (autoestima alta). Si, de lo contrario, nos hemos visto siempre como incapaces de alcanzar nuestros estándares y castigándonos por ello, tendremos un pobre auto-concepto (autoestima baja)
Notemos que los conductistas generalmente consideran el refuerzo como efectivo y al castigo como algo lleno de problemas. Lo mismo ocurre con el auto-castigo. Bandura ve tres resultados posibles del excesivo auto-castigo:
Compensación. Por ejemplo, un complejo de superioridad y delirios de grandeza. Inactividad. Apatía, aburrimiento, depresión. Escape. Drogas y alcohol, fantasías televisivas o incluso el escape más radical, el suicidio.
Lo anterior tiene cierta semejanza con las personalidades insanas de las que hablaban Adler y Horney; el tipo agresivo, el tipo sumiso y el tipo evitativo respectivamente.
Las recomendaciones de Bandura para las personas que sufren de auto-conceptos pobres surgen directamente de los tres pasos de la autorregulación:
Concernientes a la auto-observación. ¡conócete a ti mismo!. Asegúrate de que tienes una imagen precisa de tu comportamiento. Concernientes a los estándares. Asegúrate de que tus estándares no están situados demasiado alto. No nos embarquemos en una ruta hacia el fracaso. Sin embargo, los estándares demasiado bajos carecen de sentido. Concernientes a la auto-respuesta. Utiliza recompensas personales, no auto-castigos. Celebra tus victorias, no lidies con tus fallos.
Terapia
Terapia de autocontrol
Las ideas en las que se basa la autorregulación han sido incorporadas a una técnica terapéutica llamada terapia de autocontrol. Ha sido bastante exitosa con problemas relativamente simples de hábitos como fumar, comer en exceso y hábitos de estudio.
1. Tablas (registros) de conducta. La auto-observación requiere que anotemos tipos de comportamiento, tanto antes de empezar como después. Este acto comprende cosas tan simples como contar cuántos cigarrillos fumamos en un día hasta diarios de conducta más complejos. Al utilizar diarios, tomamos nota de los detalles; el cuándo y dónde del hábito. Esto nos permitirá tener una visión más concreta de aquellas situaciones asociadas a nuestro hábito: ¿fumo más después de las comidas, con el café, con ciertos amigos, en ciertos lugares…?
2. Planning ambiental. Tener un registro y diarios nos facilitará la tarea de dar el siguiente paso: alterar nuestro ambiente. Por ejemplo, podemos remover o evitar aquellas situaciones que nos conducen al mal comportamiento: retirar los ceniceros, beber té en vez de café, divorciarnos de nuestra pareja fumadora…Podemos buscar el tiempo y lugar que sean mejores para adquirir comportamientos alternativos mejores: ¿dónde y cuándo nos damos cuenta que estudiamos mejor? Y así sucesivamente.
3. Auto-contratos. Finalmente, nos comprometemos a compensarnos cuando nos adherimos a nuestro plan y a castigarnos si no lo hacemos. Estos contratos deben escribirse delante de testigos (por nuestro terapeuta, por ejemplo) y los detalles deben estar muy bien especificados: “Iré de cena el sábado en la noche si fumo menos cigarrillos esta semana que la anterior. Si no lo hago, me quedaré en casa trabajando”.
También podríamos invitar a otras personas a que controlen nuestras recompensas y castigos si sabemos que no seremos demasiado estrictos con nosotros mismos. Pero, cuidado: ¡esto puede llevar a la finalización de nuestras relaciones de pareja cuando intentemos lavarle el cerebro a ésta en un intento de que hagan las cosas como nos gustaría!
Terapia de Modelado
Sin embargo, la terapia por la que Bandura es más conocido es la del modelado. Esta teoría sugiere que si uno escoge a alguien con algún trastorno psicológico y le ponemos a observar a otro que está intentando lidiar con problemas similares de manera más productiva, el primero aprenderá por imitación del segundo.
La investigación original de Bandura sobre el particular envuelve el trabajo con herpefóbicos (personas con miedos neuróticos a las serpientes) El cliente es conducido a observar a través de un cristal que da a un laboratorio. En este espacio, no hay nada más que una silla, una mesa, una caja encima de la mesa con un candado y una serpiente claramente visible en su interior. Luego, la persona en cuestión ve cómo se acerca otra (un actor) que se dirige lenta y temerosamente hacia la caja. Al principio actúa de forma muy aterradora; se sacude varias veces, se dice a sí mismo que se relaje y que respire con tranquilidad y da un paso a la vez hacia la serpiente. Puede detenerse en el camino un par de veces; retraerse en pánico, y vuelve a empezar. Al final, llega al punto de abrir la caja, coge a la serpiente, se sienta en la silla y la agarra por el cuello; todo estop al tiempo que se relaja y se da instrucciones de calma.
Después que el cliente ha visto todo esto (sin duda, con su boca abierta durante toda la observación), se le invita a que él mismo lo intente. Imagínense, él sabe que la otra persona es un actor (¡no hay decepción aquí; solo modelado!) Y aún así, muchas personas, fóbicos crónicos, se embarcan en la rutina completa desde el primer intento, incluso cuando han visto la escena solo una vez. Esta desde luego, es una terapia poderosa.
Una pega de la terapia era que no es tan fácil conseguir las habitaciones, las serpientes, los actores, etc., todos juntos. De manera que Bandura y sus estudiantes probaron diferentes versiones de la terapia utilizando grabaciones de actores e incluso apelaron a la imaginación de la escena bajo la tutela de terapeutas. Estos métodos funcionaron casi tan bien como el original.
Discusión
Albert Bandura tuvo un enorme impacto en las teorías de la personalidad y en la terapia. Su estilo lanzado y parecido al de los conductistas les pareció bastante lógico a la mayoría de las personas. Su acercamiento orientado a la acción y a la solución de problemas era bienvenido por aquellos que les gustaba la acción más que filosofar sobre el ello, arquetipos, actualización, libertad y todos los otros constructos mentalistas que los personólogos tienden a estudiar.
Dentro de los psicólogos académicos, la investigación es crucial y el conductismo ha sido su acercamiento preferido. Desde los últimos años de los 60, el conductismo ha dado paso a la “revolución cognitiva”, de la cual Bandura es considerado parte. La psicología cognitiva retiene el sabor de la orientación experimental del conductismo, sin retener artificialmente al investigador de comportamientos externos, cuando precisamente la vida mental de los clientes y sujetos es tan obviamente importante.
La teoría de Bandura podemos hallara en Social Foundations of Thought and Action (1986) Si creemos que es muy denso para nosotros, podemos ir a su trabajo anterior Social Learning Theory(1977), o incluso Social Learning and Personality Development (1963), donde escribe con Walters. Si estamos interesados en la agresión, veamos Aggression: A Social Learning Analysis (1973).